martes, 10 de marzo de 2009

EL BESO EN LA ROTONDA

El día sábado 28 de febrero acudí a un acto público convocado por una persona anónima a través del correo electrónico. La invitación decía textualmente lo que cito a continuación:

“La seguridad privada del Malecón 2000, pita cada vez que alguien se besa… Decimos No a eso y lo decimos con lengua, beso y cuerpo. Hacemos un llamado a todos y todas quienes deseen reivindicar los lugares públicos y revertir normas. Por eso nos besaremos este sábado 28 de febrero a las 19h30 en La Rotonda. Ante la represión, damos performance. Una persona se parará en La Rotonda (el Monumento de Bolívar y San Martín) y pitará, esta es la señal para que tod@s nos empecemos a besar. Asistamos a esta manifestación de derecho con nuestras parejas.”

Lo que pude observar esa noche fue un acto transgresor y a la vez reivindicador de los derechos de cada persona a manifestar sus emociones, su amor, su alegría y su libertad. La prohibición de besarse en la boca públicamente en las instalaciones del Malecón que mantienen los directivos de la Fundación Malecón 2000, fue incumplida. En el momento en que el compañero Gonzalo Abarca, activista por los derechos de la comunidad GLBT, invitó a las personas que estábamos presentes a darnos un beso en señal de rechazo a la política represiva de los directivos antes mencionados, el acto se convirtió en un verdadero desafío.

Esta acción evidenció que existimos muchas personas dispuestas a manifestar abiertamente nuestra inconformidad ante la represión de los derechos ciudadanos. Es conocido, que desde que se inauguró el Malecón 2000 (espacio público privatizado), se ha mantenido una política coercitiva manejada por la Fundación del mismo nombre. La prohibición a besarse en público tanto a parejas heterosexuales así como a los gays y lesbianas ha sido algo que se ha mantenido desde hace ocho años.

Aunque el acto no fue masivo como yo lo esperaba, si me resultó interesante poder observar un número significativo de aproximadamente unas sesenta personas alrededor del Monumento de la Rotonda besándose públicamente. El hecho de que no haya habido muchas parejas gays y lesbianas presentes ese día, es una muestra más del temor que aún existe a los guardias de seguridad del Malecón que permanentemente han asediado a nuestros compañeros y compañeras.

No cuestiono a quienes no acudieron ese día, pero fue una gran oportunidad para hacer pública una inconformidad ante una coartación de nuestros derechos. He escuchado muchas veces a varios chicos gays quejarse de que los guardias del Malecón les pitan y los obligan a salir del Malecón cada vez que se toman de las manos o intentan besarse con su pareja, esa acción no me sorprende, por cuanto yo también la he vivido, sin embargo, fue lamentable no ver a esa gran cantidad de chicos y chicas gays y lesbianas que usualmente acuden al Malecón, estar presentes ese día.

El temor es justificable, ocho años de represión son suficientes para limitar las libertades de cualquier ser humano. El ejercicio del poder político de manera despótica por parte del Alcalde de esta ciudad, ha restringido la participación de la ciudadanía en cualquier acto público que signifique una protesta ante su imposición, lo cual a su vez genera el temor a la amenaza de la integridad física o psicológica de una persona por parte de las fuerzas de seguridad privada que manejan los espacios públicos de esta ciudad. El trabajo del Partido Social Cristiano está alcanzando los resultados de imponer normas basadas en prejuicios y en una supuesta moral que para dominar a la mayoría de ciudadanos que vivimos en esta ciudad hasta el punto de prohibirnos el derecho a besar a la persona que amamos.

Considero que actos de este tipo deben realizarse más a menudo, con el fin de incidir políticamente de una manera más efectiva, para lograr, en un determinado momento, que este Gobierno Local cambie su forma de ejercer el poder a través de sus políticas represivas y conservadoras amparadas por un sistema religioso hipócrita. El beso masivo es un punto de partida que puede servir para que nos decidamos a no seguir callados y humillados, aguantando las “normas morales” del señor Nebot.

Quizás quienes convocaron a este acto decidan continuar siendo anónimos y que no se conozca su identidad, comprendo esa posición después de lo que he expuesto en líneas arriba, sin embargo, hay personas que si estamos dispuestas a dar la cara y a decir ya basta a tanta hipocresía, ¿será que los señores y señoras de la Fundación Malecón 2000 y el Partido Social Cristiano les da asco besar a sus parejas en público por temor a que no se contaminen sus súbditos?.

4 comentarios:

  1. Hola, Guayaquileñomaderadequeer. Te quedó bonita la bitácora. Me alegra que espacios como éstos aparezcan, porque la sexualidad diversa es un tema que debe ser tratado y discutido en una socidad tan cerrada como la nuestra.
    Me gustaría que hagas más investigación sobre las formas y fondos de los homosexuales guayaquileños. Éste es un tema virgen porque tú sabes que en nuestros países los homosexuales somos muy diferentes a los queers de Estados Unidos y Europa. Estudios de este tipo son vitales para generar más inclusión con los heterosexuales y empoderarnos como sujetos políticos gais. No sé si realmente lo ecuatorianos vivimos una revolución ciudadana en este momento. Lo que sí sé es que si ésta es una revolución real, debe ser una revolución gay también. Saludos.

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  2. Guayaquileño: un saludo desde México; soy lector del blog de Giancarlo (Palabra de loca) y me gustaría serlo del tuyo también. Es necesario establecer comunicación entre latinoamericanos para hacer divulgación de este trabajo casi escondido y poco abordado en nuestros países. Un saludo. Ricardo Azamar:
    www.proyecto-queer.blogspot.com

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  3. Hola guayacomaderadequeer. ¿Qué pasó con tus escritos? Extraño leerte. Hasta la próxima.

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  4. Me encanta el blog Fernando. Ojalá vuelvan los besos en público.

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