martes, 11 de agosto de 2009

¿Es posible resignificar lo queer en las comunidades GLBT de la ciudad de Guayaquil?

Analizando la forma cómo fue adquiriendo un significado distinto el término queer en los distintos contextos sociales en los que ha sido posible realizarlo, me he planteado esta pregunta para hacer una reflexión con respecto a si esa posibilidad se podría concretar en algún grupo de personas GLBT de la ciudad de Guayaquil.

Dado que el término queer (cuya traducción al español puede ser variada: extraño, enfermo o anormal) surge dentro del idioma inglés como una palabra para humillar e interpelar al sujeto que la escuchaba, es interesante notar la forma cómo este insulto homofóbico pasó a convertirse en un término reivindicativo. La repetición permanente de esta palabra en todos los ámbitos donde cada sujeto que no practicaba la heterosexualidad ideal asociada a una pareja de distinto sexo y con hijos, fue calando en la mente de varios individuos que se reapropiaron de este término.

Esta experiencia particular dada en los Estados Unidos, fue ganando adeptos que no encajaban dentro del modelo “lésbico gay” asociado únicamente a hombres y mujeres homosexuales de clase media y alta y blancos. Esta situación me hace pensar en cómo contrario a este acontecimiento ocurrido en ese país a principios de 1990, los grupos de lesbianas, transgéneros, bisexuales y gays que viven en la ciudad de Guayaquil buscan más bien identificarse con un modelo hegemónico dominante que realza el culto a los cuerpos esbeltos y a la belleza blanca anglosajona o europea.

Considero que en tiempos de globalización, la tarea de encontrar un significado distinto al término queer en el contexto local de Guayaquil, resulta más complejo por cuanto dicha palabra en su acepción española (literalmente marica, maricón o tortillera en el caso de las lesbianas), se lo ha asociado durante mucho tiempo no sólo al hecho de las prácticas sexuales, sino a lo racial y de clase con una carga mayor de discriminación, es decir a lo sucio, marginal, pobre, cholo, negro y sin educación.

Considero que la tarea de resignificar lo queer en Guayaquil, no es sencilla,puesto que implicaría una deconstrucción del significado asimilado con el hecho de ser gay, lesbiana, transgénero y transexual; significado del cual nos hemos apropiado quienes pertenecemos a este grupo de la población. Encontrar una nueva lectura en torno a lo que podría ser lo queer para un guayaquileño o guayaquileña que sea GLBT, llevaría consigo la tarea de asimilar poco a poco un discurso renovado que surja al interior de estas mismas comunidades, el mismo que tendría que cuestionarse muchos postulados que han definido su accionar.

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